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CEV confirma deceso de 45 sacerdotes durante la pandemia

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La edad de los fallecidos oscila entre los 40 y 90 años, siendo los 61 años la edad promedio

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), afirmó que desde el inicio de la pandemia a la fecha han fallecido 45 sacerdotes de los 439 que se han contagiado en el país.

Mediante un comunicado, se dio a conocer que la cantidad de contagiados representa el 20,77% del total de sacerdotes (2.113) y los 45 fallecidos representan el 2,13% de la población sacerdotal.

Además, reveló que de 26 obispos que contrajeron COVID-19, están recuperándose satisfactoriamente 22 de ellos.

Asimismo, detalla que 4 (un titular y tres eméritos) se encuentran dentro de los 45 fallecidos: Mons. Cástor Oswaldo Azuaje, quien fuese Obispo titular de la Diócesis de Trujillo hasta su deceso el 8 de enero de 2021; Mons. César Ortega (09 de abril de 2021); Mons. Tulio Chirivella, Arzobispo emérito de Barquisimeto (11 de abril de 2021); y más recientemente, el Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo Emérito de Caracas el 23 de septiembre de 2021.

Seguidamente, confirmó que entre los sacerdotes fallecidos por esta pandemia está el párroco de Petare, municipio Sucre del estado Miranda, el P. Miguel Vargas, quien murió el pasado 15 de abril.

Del mismo modo, señala que la Conferencia de Obispos que en 38 de las actuales 41 circunscripciones eclesiásticas de Venezuela, ha habido miembros del clero que han sufrido contagio por COVID-19, lo cual representa el 92,68% de las diócesis en el país.

En tanto, enfatiza que solo en 17 diócesis ha habido fallecidos por COVID-19 o causas derivadas, lo que representa el 41%. La edad de los fallecidos oscila entre los 40 y 90 años, siendo los 61 años la edad promedio. El sacerdote más joven en fallecer contaba con 36 años de edad, aunque no revelaron su identidad.

La CEV, desde la llegada de la COVID-19 al país, ha exhortado a toda la población a cumplir con las directrices y recomendaciones en el campo de la bioseguridad, afirmando que “el cuidado propio, personal, familiar y comunitario, es la mejor manera de prevenir el contagio de la COVID-19”.

Igualmente, expresa que en medio de la crisis mundial ante la pandemia, los sacerdotes no están exentos de los riesgos de contraer la COVID-19 en un momento en el que las personas, con mayor ahínco, buscan el consuelo del espíritu y la cercanía a la fe, en respuesta, los presbíteros ofrecen su servicio a la Iglesia.

Por último, la Iglesia invita al pueblo de Dios a “intensificar la confianza en Dios en tiempos de emergencia sanitaria”, animándoles a realizar oración a partir de la Palabra de Dios “sobre todo en familia, Iglesia Doméstica, es una expresión de la fe y esperanza que necesitamos fortalecer”.