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Proyecciones económicas para Venezuela este próximo 2022

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El economista, Ronald Balza, manifiesta que la reactivación económica no debe estar asociada a un cambio en el control del poder del Estado, se ha demostrado que las crisis no generan cambios políticos

En la actualidad los estudiosos y analistas económicos venezolanos, no cuentan con estadísticas oficiales detalladas y actualizadas para las proyecciones necesarias, debido a que los informes de PDVSA solo están disponibles hasta el 2016 y fueron retirados de la página de la estatal.

Además, por parte del Estado venezolano desaparecieron los datos compilados por el Banco Central de Venezuela (BCV), parte del Programa de Actualización de las Estimaciones Macroeconómicas (Pracem). En las páginas del BCV y el INE hay series descontinuadas desde 2013 y las más recientes, con excepciones, desde 2018.

En tanto, en la página del Ministerio de Finanzas fue revisada en 2018 por última vez, pero sus últimos cuadros son de 2009. El presupuesto del Gobierno Central fue presentado a la Asamblea Nacional por el Ejecutivo el 14 de octubre de 2021, sin hacerse público. En la página de la ONAPRE, la última Ley de Presupuesto disponible es de 2016.

En vista, de la poca existencia de datos consolidados para la continuidad a décadas de estadísticas oficiales, organizaciones como la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Ecoanalítica y el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), se han dado a la tarea de investigar todo lo relacionado a la economía nacional desde la viviencia social que atraviesa el país.

En este sentido, el analista Ronald Balza economista, profesor universitario y Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCAB, explica en los próximos puntos las proyecciones económicas que se pueden esperar el venidero año 2022.

  1. Comportamiento de la hiperinflación en 2022

Respecto al tema de la hiperinflación para el año 2022, Balza detalló que si se cumplen 12 meses con una inflación menor al 50% mensual, existe una gran posibilidad de superar este flagelo económico que tanto ha afectado a los venezolanos. La hiperinflación se puede superar, independientemente de la dolarización transnacional ni por una política fiscal transparente y ordenada.

“Bastaría un menor financiamiento monetario del gasto público, decisión tan arbitraria como haber otorgado a PDVSA un inmenso poder de compra en bolívares por medio del BCV”, destaca el informe presentado por el economista.

Sin embargo, resaltó que durante la hiperinflación hubo quienes pudieron comprar y vender bienes y servicios, nacionales e importados, a pesar del incremento acelerado de los precios en bolívares (y frecuentemente en dólares) y de las variaciones en precios relativos. La hiperinflación no perjudicó a todos por igual.

  1. Producción, importaciones y empleo

En este contexto, es importante recalcar que la producción, las importaciones, el empleo y la población venezolana vivieron una importante contracción desde el año 2012, a causa del gasto público en dólares  durante la última campaña electoral de Hugo Chávez, aunado al impulso de las importaciones con control de precios y cambios solo era posible gastando las reservas acumuladas en el FONDEN e ingresos petroleros recibidos ese mismo año.

Del mismo modo, estima que si el próximo año, se reduce la caída del PIB incluso se revierte, se convertiría en la consecuencias de tal recomposición ocurrida en ausencia de presupuestos públicos, sin incidencia conocida del BCV en el mercado cambiario, sin intermediación financiera nacional ni estrecha vinculación con aliados tradicionales que tuvieron gobiernos y empresas venezolanas durante los últimas décadas.

Se prevé un panorama favorable para los inversionistas nuevos y desconocido también favorezcan, mucho son sobrevivientes del colapso.

  1. Sistema multimoneda

Este sistema contempla que el uso de bolívares, dólares, pesos, euros y gramos de oro en distintas partes de Venezuela es evidencia de un sistema funcional y organizado por parte de clientes y proveedores, pero insuficiente por la falta de participación del sector financiero nacional en el manejo de divisas, el actual sistema multimoneda se limita a utilizar medios de pago disponibles para transacciones cotidianas.

Este sistema admite la conversión entre bolívares y dólares por medio de acuerdos informales, entre tenedores de efectivo o cuentas en el exterior y clientes de bancos venezolanos, al tiempo que las casas de cambio obtienen aprobaciones parciales para determinadas operaciones.

En medio de esta realidad, se espera que en 2022 el Gobierno reconsidere las limitaciones actualmente impuestas sobre el sistema financiero nacional. A fin que pueda reducir los costos transaccionales, pero no bastaría para impulsar  las actividades de intermediación bancaria. Nuevas inversiones requieren de algo más que disponibilidad nacional de crédito.

Mientras que el ahorro en divisas puede ser una apuesta riesgosa para quienes tiene cuentas en el exterior.

  1. El tipo de cambio proyecciones

 En este ámbito, se considera que si el Gobierno reduce su financiamiento monetario y no impide el uso libre de dólares en el territorio nacional, puede reducirse las tasas de inflación como la de depreciación del marcador del paralelo.

Es necesario dar a conocer a los lectores que en el sistema multimoneda, el marcador del tipo de cambio aceptado para cada transacción toma referencias publicadas en tiempo real a través de redes sociales.

Generando una expectativa prolongada en las diferencias o coincidencias con el tipo oficial, publicado por el BCV, no pueden explicarse a partir de montos de divisas transados a través de la banca nacional o casas de cambio, porque esta información no se publica. De la cual se deduce la poca participación del BCV partiendo de su actual nivel de reservas internacionales.

Ante la realidad de contracción y empobrecimiento de la sociedad venezolana, atesorar dólares es más difícil, lo que hace posible el incremento de la oferta privada de dólares y su velocidad de circulación en los últimos años. El uso de ambas monedas con fines transaccionales, bajo el volumen de transacciones en los mercados cambiarios de referencia, perfilándose como la principal causa que el precio del dólar no subiera tan rápido como los precios en bolívares de bienes y servicios.

  1. “Reactivación económica” y “cambio político”

En este punto, es válido recalcar  que sectores opositores al actual gobienro suelen manifestar que la reactivación económica del país, solo es posible solo si se consolida un “cambio político”.

Balza, en este sentido enfatiza que cambio político “se limita a cambio de presidente, con lo cual se presume que se lograría financiamiento externo y con él mejores oportunidades para producir y para superar la pobreza”.

En la actualidad la discusión sobre el presupuesto público es prácticamente inexistente, se evidenció en las recientes elecciones se hicieron los puntos sin que los candidatos exigieran la publicación del situado constitucional, los aportes al Fondo de Compensación Interterritorial y la rendición de cuentas de los actuales gobernadores y alcaldes.

De cara al 2022, se debe tratar de detener la caída del producto y la hiperinflación, tratando  de que la inflación pase a ser de un dígito anual, como en la mayoría de los países del mundo.

En el análisis el economista Balza, afirma que una vez más ha sido probado que las crisis económicas no producen cambios en el control del poder. En 2022 debería probarse que luchar por el reconocimiento de derechos políticos no requiere de una crisis económica, y que tal lucha debe partir de reconocer explícitamente conflictos de intereses por motivos distributivos o por distintos puntos de vista sobre los mismos problemas.